viernes, diciembre 04, 2009

debí haber dedicado un poemario a mis muelas
a modo de homenaje tarde por todo el tiempo juntos que nunca valoré
si a fin de cuentas el brazo de la izquierda
tiene escrita una anticipación de pérdidas
de lo que nunca tuve, por ejemplo
un padre
que no he reclamado como pertenencia
que ha existido desde siempre en el mismo cuadro del tablero
aun cuando le he dicho que mi empeño no se trata de jugar
sobre las mesas.

la espera duele.
el verbo del tejido es violentarse.
me miro en el espejo y ya ni me parezco.

pregunto cómo llegó la sangre hasta la boca
qué hizo la desnudez con mi inocencia
qué huella dejará después de hoy esta mordida
en qué me concentré.


no puedo escupir.


nada contesta.

3 comentarios:

Flor de atar dijo...

Aló, aló?

Me gustó mucho.

Ser Aquí dijo...

como siempre... como nunca...

Abdiel Echevarría Cabán dijo...

Me gusta su brutalidad.