jueves, junio 07, 2007

De la guagua al tren: haciendo poesía en las vías.

Hubiera sido genial escucharlos leer en pleno viaje, pero por causas de las leyes federales y uno que otro arresto todavía vigente en la memoria colectiva, o personal, la poesía, y por ende los poetas, tuvieron sede anoche, punto de encuentro, no en los vagones sino en la estación de Río Piedras del Tren Urbano. En la que puede catalogarse desde ya como una de las mejores lecturas de 2007, De la guagua al tren: haciendo poesía en las vías, reunió a modo de exquisito-intenso-encuentro a 16 poetas de diferentes generaciones y estilos, que lograron atrapar la atención de un numeroso público que se dio cita en la estación tanto por los artículos en la prensa, flyers y anuncios en los blogs, así como personas que entraban y/o salian de los trenes y se topaban con la intervención.

Intervención por una parte, lectura por la otra, lo cierto es que se dio, se leyó, se hizo poesía. Eso se sabe por la erección folicular (como diría la escritora Mayra Santos-Febres) y no por el frío, o por la ventisca helada que traía o dejaba el tren según llegaba o desaparecía junto al andén, sino por la palabra, por el feeling, los contenidos, por la presencia de tanta gente grande y poderosa en el micrófono.

Este año las lecturas de poesía se han dado de una forma constante, in crescendo, casi parece como si se hubiera abierto un gran taller, como si hubiera resurgido una convocatoria al tú a tú entre poetas, siempre cordial, siempre muy crudo, "la poesía es el producto de la carne". Por ello, resulta necesario que este circuito de lecturas no desista; sobretodo en momentos en los que la poesía, como ahora, levanta la voz y ha reclamado espacios; sobretodo en momentos en los que las lecturas han comenzado a reenfocar la mirada y han obligado a repensar en donde quedan, en donde se deben situar los linderos entre la poesía madura y la nueva. Lo digo por todo el intercambio de versos en las lecturas abiertas, open mic, presentaciones de libros que se han llevado a cabo con gran auge últimamente. Lo digo por el mosaico de registros, de edades, de ritmos, por lo que se ha dicho y lo que queda por decir.

La guagua de la poesía, con sus seis lecturas entre Rio piedras (Taller Cé) y Viejo San Juan (Café Seda) dejó a la luz el hambre y las visceras de toda una comunidad de poetas que creen en la palabra como motor, como recurso elemental y/o básico, como vehiculo. De igual forma, demostró el poder de convocatoria de muchos sectores del país, literarios o no, ansiosos de escuchar, de digerir, de cargar con buena poesía retumbando en el oido. Y no es que yo soy de los que cree que la poesía depende del público, pero sí de esos que le encanta que haya un público atento, con ganas de versos, con la necesidad de escuchar algo que los revuelque por dentro, que los sacuda, que le erice la piel. Y de eso se trata. La poesía vuelve a recobrar su sitio. Lo pide a gritos. Y lo está logrando.

De la guagua al tren: haciendo poesía en las vías logró su cometido. Lo mismo fue un encuentro íntimo que público, demasiado frío (de la forma literal) y demasiado cálido. El único detalle, que creo no tiene nada que ver con la lectura, pero sí con la poesía y el tren, es que se estuvo demasiado cerca pero no lo suficiente. Vuelvo al inicio de este texto. Hubiera sido genial un poco de poesía en pleno viaje, pero por causa de las leyes federales y uno que otro arresto todavía vigente en la memoria colectiva, o personal, los versos entre parada y parada no se dieron. O no se han dado. Tampoco sé si darán. Un amigo chileno me habla a cada rato de un certamen de cuento en su país, con limite de 100 palabras, para los usuarios cualesquiera del tren porque quienes lo usan han mantenido la costumbre de escribir sus superficies. Tengo una amiga nicaragüense haciendo una tesis sobre la poesía escrita en el Tren A de Nueva York. ARCO, la feria más importante de arte en España, en su edición de 2005, tuvo un aparte con tres exposiciones documentales sobre poesía en trenes alrededor del mundo.

Y no es que invite aquí al vandalismo, al graffiti, al sharpie, (Mayda me va a matar) pero es que ese tren está tan limpio, bendito, tan limpio y tan limpio, tan puro y tan casto que es algo que duele. Dentro de un rato tampoco se podrá hablar, nadie podrá sentarse, terminará corriendo solo. Claro, ya rayo en el extremo, pero ahora soy yo el público hambriento de un poco de arte en los adentros de esos trenes, un poco de manifestación, un poco de poesía.

Anoche andaba con una amiga. Salió impresionada con el poder de la palabra. Es la primera vez que entiendo todo –me dijo– que todo el mundo suelta cosas intensas, me encantó. Y yo me sigo convenciendo de que se nota un cambio en la escena de la poesía local, sin la clasificación de Local Interest estilo Borders por favor, con relacion al contenido, cuestión de óptica mía, que anoche salió todo perfecto, que fue una gran lectura, que hay poesía, y poesía de la buena, para rato.



fotos por Alberto Martinez-Marquez

14 comentarios:

lil' Tink ,· ¨ · . . * dijo...

super feliz de haber compartido tan maravillosa noche junto a ustedes. mejor no has podido hacer este recuento y te felicito, porque tus letras llegan.. acarician el alma
saludos

Angel Matos dijo...

Excelente Xavier... Un escrito muy sincero y sincrético. Vamos a ver cómo seguimos invadiendo espacios... Lo próximo en grande: "Ocho poetas pa la calle"...

Un abrazo y gracias por ser parte importante y fundamental de todo esto...

Euridice dijo...

Estoy de acuerdo contigo, no fue lo suficientemente cerca! Yo pienso que se le puede dar la vuelta a eso de no poder leer por en los vagones del tren orientandose bien legalmente, orejitas de mi parte en teoría legal, evaluar: audiencia captiva, foro público, privado y semi-privado, LIBERTAD DE EXPRESION, anuncios privados, transporatacion pública bajo administración publica, no se si entre algo de fondos federales si es asi, aplicación de la ley federal en balance de poderes con la estatal... Eso se me ocurre, si tenemos que sentarnos en el tren a ver anuncios de kotex porque no lo podemos hacer para escuchar poesía?

nicolececilia dijo...

qué rico! quiero!

Sergio C. Gutiérrez-Negrón dijo...

me tuve que ir temprano, hombre. pero hasta donde estuve, me gustó.

Ser Aquí dijo...

mira que es es yo estuve alli sin estarlo! jajajajajaj que yo quiero seguir pompeá desde lejos.. así que invadan, ensucien y vandalicen!!!!!!!!!!!!!!!!!

Saludos!

Papá Ubu dijo...

¡Foc! xavier escribió un escrito sincrético, συγκρητισμός, un junte de dos contrarios contra un tercero. Será el tercer ojo, pero como soy de Vulgaria por eso es que no entiendo lo que dice Angelito. pero como soy sin cero lo que leí fue otra cosa.No estuve allí pero la nota es lo sufí siente ex plícita para haber visto lo que no vi. y como soy uno de los líderes mundiales me sale del forro opinar que estoy de acuerdo. si tenemos que oír poesía, ¿por qué no leer mensajes de toallas sanitarias? anuncios de te para vampiros. oink oink.

Xavier Valcárcel dijo...

qué?

Yolanda Arroyo Pizarro dijo...

Gracias por la reseña. Genial tu blog. Saludos.

eva dijo...

esto fue, una vez, dentro del tren buscando libreta en mano algo de qué escribir hasta llegar a ser sospechosos capaces de contener en nuestra manos bombas o futuros estallidos terroristas.

(Tren)

Miro
al terrorista que escabulla otros cuerpos
buscando la madre que provoque el estallido
el nuyorican que ventanea por el puertorican trein
la mirada nebulosa del entra y sale
la tumba de los olvidados
las nalgas que aguantan la silla
respiro
ansias viejas, prisas nuevas
la peste a palo viejo de la que busca la palabra en la ceniza
el chirrido del silencio
vuelvo y miro
el coloreo de este urbanismo que va de prisa
el desorden de la página que se entromete
el tararero de la voz que no se calla
ya no hay tiempo.
respiro
esta vez volviendo a la risa que ríe en la escena del crimen
pues hemos cometido un suicidio
nos han descubierto.

¿a ver cuando detonamos el tren?

moderato_josef dijo...

Excelente!!! La poesía las letras pertenecen al mundo de la calle, siempre fue y deberá ser así. Un saludo desde España!

Nelke dijo...

Xavier, pasaba por acá. Saludos.

Acá se hace algo similar, lástima que sea con banderas.

Ana María Fuster dijo...

Xavier, en efecto, fue una experiencia apalabrada, magica, llena de calor humano y poesía. Muy rico tu escrito!!!
Ah, y como te dije en la actividad, llevaba tiempo deseando escucharte, la espera valió la pena. Lees fantástico y tus poemas excelentes.
Nos apuntamos pa la próxima!!
un abrazo

hidden eyes dijo...

divinas fotografias , un beso