domingo, octubre 26, 2008

24.10.2008

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los hombres estatuas de esta calle siguen ahí pese a las ráfagas de la segunda tarde que abre los ojos al mundo conmigo. la distancia todavía no me toca escápulas ni las clavículas. esta ciudad tiene una enorme dimensión de página en blanco. lo monstruoso empieza con un humo delicioso de quezadilla de flor de calabaza en tortilla azul.

yo no quería preámbulos para esta página, quería estar adentro, perdido en una intersección sin dirección norte ni hora, bebiendo una cerveza, escribiendo, creyendo que por fin valió la pena irse.

los hombres estatuas de esta calle son de oro y tienen los labios partidos por el frío.

2 comentarios:

nicolececilia dijo...

si queso es con s quesadilla también, no? :P

Sergio C. Gutiérrez-Negrón dijo...

y staccato.